El maquillaje, un aliado desde tiempos inmemoriales.

“Una máscara nos dice más que un rostro”  Oscar Wilde.

Desde la aparición del hombre el maquillaje ha sido usado por hombres y mujeres como instrumento de comunicación, para transmitir estados de ánimo o bien para mostrar la jerarquía dentro de un grupo.

El maquillaje es una expresión del lenguaje corporal, no verbal. Su utilización se remonta a la prehistoria cuando se usaba arcilla y otras sustancias tomadas de la naturaleza de manera de simular los colores y forma de la fauna y flora. La mujer comenzaba a preocuparse por la belleza, la mayor cualidad de la mujer era la fertilidad por lo que maquillaba sus senos y caderas para ser más atractiva a los hombres utilizando flores trituradas y sangre animal.

Los primeros cosméticos aparecen en la primera dinastía de Egipto, se encontraron ungüentos perfumados en las tumbas que eran usados para mantener la piel hidratada en el clima seco. Los egipcios profesaban un amor por lo estético, cuidaban la piel con productos naturales para combatir las arrugas, evitaban exponerse al sol y no salían sin maquillaje.  Fueron los primeros en usar colores y técnicas, como pintar sus párpados en forma de pez con una sustancia oscura llamada kohl, hecha de sulfuro de plomo que servía como repelente de insectos, protección contra el mal de ojo y máscara de pestañas. También usaban óxido de hierro diluido en agua para dar un tono rojizo a las mejillas y los labios y antimonio para obtener los colores verdes y azules que usaban como sombras para los ojos. Es famoso el maquillaje elaborado de la reina Cleopatra VII, del que hizo un arte para cautivar a Marco Antonio.

Los romanos establecieron muchos de los hábitos de la cosmética actual. El maquillaje era usado por la mujeres pudientes quienes popularizaron el uso de productos naturales. Un estudio de la  profesora Josefina Pérez-Arantegui, titular del departamento de química analítica de la Universidad de Zaragoza, permite descifrar con mayor exactitud cómo se elaboraba el color rojo, los tonos rosáceos para el rostro y la sombra de ojos verde. Los rojos se obtenían de la mezcla de hierro y yeso. El sulfuro de mercurio era usado como tonalidad anaranjada para los labios y lo colores verdes se obtenían de la glauconita y celadonita. “La cosmética entonces ya era muy elaborada y se buscaban unas propiedades muy parecidas a las de los productos actuales, que fueran fáciles de aplicar y extender, para lo que en algunos casos mezclaban los polvos con aceites esenciales y aceite de oliva, además también eran resistentes al agua”.  No hay duda que era toda una aventura cosmética.

La oscuridad de la Edad Media y la sumisión de la mujer se reflejó en la manera como las mujeres se maquillaban. Cualquier cuidado del cuerpo era mal visto por la religiosidad de la época.  El furor era la piel blanca ya que era símbolo de bienestar económico. Se usaban las cejas muy delgadas o afeitadas de manera de mostrar una frente prominente, que para los estándares de belleza de la época hacia el rostro más atractivo y estilizado . Utilizaban ingredientes mortales como el plomo y el arsénico. Las mujeres “decentes” no tenían permitido tomar el sol para no alterar el color de la piel. El maquillaje era relacionado con el pecado y comenzó a ser asociado con las prostitutas y actrices.

No es hasta la llegada del Renacimiento que vuelve el maquillaje. Fue una época de renovación en donde florecieron las artes y las ciencias. La tez pálida continúa como símbolo de estatus y los de pieles oscuras eran considerados de una clase social inferior. La higiene personal continua deficiente, por no decir inexistente, y es cuando surge la industria de los perfumes para ocultar los malos olores, en la cual los franceses son los reyes. Catalina de Medici revoluciona la estética, pues llegó maquillada a su boda con Enrique II. Es la fiebre del colorete. Todas se maquillan igual, pieles muy blancas maquilladas con finos polvos, mejillas con un rojo extravagante y labios carmesí en forma de un pequeño corazón. Resaltan sus lunares tanto en la cara como en los hombros. Comienza la época dorada de la cosmética. En el siglo XIX  Francia es la cuna de la cultura de la moda y el maquillaje.

El maquillaje ha sido considerado como un lenguaje visual articulado, siendo los colores los patrones que comunican, hablan y llevan mensajes implícitos y cuyas formas y significados han ido variando en función de las civilizaciones, de la época y del lugar.  El ser humano ha recurrido al maquillaje como un aliado para manifestar sus aspiraciones, deseos, miedos y pesares. A través de la historia el maquillaje ha sido relacionado con la belleza, Humberto Eco dice “parece que ser bello equivale a ser bueno y de hecho, en distintas épocas históricas se ha establecido un estrecho vinculo entre lo bello y lo bueno”.

Hoy en día, el maquillaje es accesible a todos para atraer y conquistar. Es así como continúa intacto el más profundo deseo del ser humano, su afán por la belleza.

 

Maria Mercedes Velásquez

 

 

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